¿Qué es el trading?

El mantra de todo especulador es comprar barato y vender caro. Esa es la base de todo sistema especulativo que se precie y, en realidad, de todo negocio: compro materias primas a un precio, las transformo en otra cosa (realizando un gasto), distribuyo el producto fabricado en tiendas (realizando otro gasto) y, finalmente, lo vendo a un precio mayor que la suma de los tres gastos:

Gasto en Materias Primas + Gasto de Fabricación + Gastos de distribución < Precio de venta

O, si lo preferimos, el beneficio será la diferencia entre el precio de venta y la suma de los gastos:

Beneficio = Precio Venta – ∑ Gastos

Como vemos, todo se basa en lo mismo en conseguir vender un producto a un precio mayor del que nos ha costado.

Esta simple estrategia de generar riqueza lleva utilizándose desde los fenicios allá por el siglo X A.C. que fundaron un imperio comercial comprando materias primas de territorios a los que vendía (a precio mucho mayor) los productos manufacturados con esas mismas materias primas. También vendían esas materias primas en otros territorios. Llegaron a dominar todo el mediterráneo hasta que fueron destruidos por los romanos en las guerra púnicas en el s.II A.C.

rutas comerciasles fenicias
Mapa de las rutas comerciales fenicias y sus colonias establecidas en Europa y el norte de África. Imagen: monografias.com

En el mercado de la bolsa o de CFDs, futuros, etc. la cosa se simplifica mucho ya que  sólo hemos de tener en cuenta como gasto la comisión que nos cobra por operación el broker y los impuestos que nos cobrará (sobre el beneficio) el Ministro de Hacienda de turno.

Así pues, como vemos la cosa es insultantemente simple: compramos a un determinado precio y vendemos cuando esté más caro, siendo la diferencia entre esos dos precios y, descontando la comisión del broker, el beneficio obtenido.

El problema viene cuando (y suele ocurrir apoyado por la Ley de Murphy) sucede que basta que compremos a un precio para que, desde ese mismo instante comience a bajar y podemos esperar a que se recupere y estemos “en verde”, esto es, con beneficios mucho, mucho tiempo, si es que llega a ocurrir alguna vez que, dicho sea de paso no tiene por qué hacerlo.

Así pues, necesitamos un método, un sistema que nos diga cuándo hemos de comprar y cuándo hemos de vender, es decir, cuándo el precio va a subir en el futuro para poder vender con beneficios.

LLegados a este punto tengo dos noticias: una buena y una mala. La buena nos dice que existe una disciplina que estudia el histórico de los precios y, basándose en él, es capaz de predecir qué ruta es más probable que siga el precio si de subida o de bajada. La mala es que esa disciplina no es infalible y se basa en probabilidades, como ya he comentado.

Esa disciplina se conoce como Análisis Técnico.

Ejemplo de Análisis Técnico

Sin embargo, no todos los traders, especuladores e inversores se basan en el Análisis Técnico. También los hay que se basan en el estudio de los cuadros contables de las empresas, de sus deudas, su producción, su potencialidad en el mercado, etc. Es el llamado Análisis Fundamental.

Existe una estéril rivalidad, que pronto será superada, entre defensores y detractores de uno y otro método de análisis.

Desde mi punto de vista, ambos son compatibles: el Análisis Fundamental nos dice en qué valores invertir y el Análisis Técnico nos dice cuándo hacerlo.

Tabla de Análisis Fundamental

Esta combinación de ambas disciplinas es muy útil para los inversores a largo plazo o Buy and Hold, pero para operar intradía (comprar y vender en el mismo) día o en plazos cortos de varios días, con el análisis técnico tendremos mucho más que suficiente.

Pero como ya hemos comentado en otros artículos, no sólo se  base en conseguir un sistema que nos haga ganar más que perder, sino que también debemos saber cuánto hemos de invertir en cada ocasión, estamos hablando del money management.